En la parroquia de Amil, en el municipio pontevedrés de Moraña, a tan solo 9km de la Casa Rural A Avoa María, se celebra cada año una de las más ancestrales y emocionantes tradiciones de Galicia: A Rapa das Bestas.
Este evento, que fusiona la fuerza bruta de los caballos salvajes con la valentía de los «aloitadores«, es mucho más que un espectáculo; es un rito de iniciación, una muestra de amor por la naturaleza y un lazo de unión para toda una comunidad.
Furia, tradición y comunidad
La Rapa das Bestas de Amil, organizada por la Asociación Cabalar Monte Acibal, consiste en el descenso de las manadas de caballos salvajes que viven en libertad en el monte Acibal, para reunirlas en el «curro«, un recinto cerrado de piedra. Allí, los «aloitadores» o «apeitadores«, como se les conoce específicamente en esta zona, se enfrentan cuerpo a cuerpo con las bestias (los caballos salvajes) para cortarles las crines (que es lo que denomina «rapa«), desparasitarlas y marcarlas.
A diferencia de otras «rapas», en Amil los luchadores son conocidos como «apeitadores» por su particular técnica de aproximación al animal, buscando el pecho («peito» en gallego) para inmovilizarlo. Esta tradición, que algunas fuentes remontan al siglo XVIII, se ha transmitido de generación en generación, y hoy en día vive un momento de esplendor gracias a la creciente implicación de los jóvenes y, de forma muy destacada, de las mujeres, que participan activamente en la lucha.
Fin de semana de Fiesta y Tradición: ¿Cuándo?
La cita para el 2025 está prevista para el fin de semana del 11, 12 y 13 de julio.
La Rapa das Bestas de Amil no se limita al trabajo en el curro, sino que se extiende a lo largo de un fin de semana completo de fiesta y confraternidad:
- Viernes: La celebración suele comenzar con una cena de confraternidad para los socios y participantes. Después, una verbena anima la noche y da la bienvenida a los visitantes.
- Sábado: Es el día de la «Baixa das Bestas». Desde primera hora de la mañana, jinetes y gente a pie suben al monte para localizar y juntar a las manadas de caballos. El descenso es un espectáculo en sí mismo, con el sonido de los cascos resonando en el paisaje. Por la tarde, los animales entran en el curro y se procede a la separación de los potros para protegerlos. La jornada se completa con más música y fiesta.
- Domingo: Es el día grande. Por la mañana, tiene lugar el primer «curro», donde se puede admirar la destreza de los «apeitadores». Por la tarde, llega el momento culminante con la «monta, rapa y desparasitación» de los animales. Tras el esfuerzo, se celebra un sorteo y, finalmente, las bestias son devueltas al monte en un emocionante acto de liberación.
La esencia de la Rapa das Bestas: cuidado y respeto por el animal
Más allá de la espectacularidad de la lucha, la Rapa das Bestas es una práctica fundamental para el cuidado de los caballos salvajes. El corte de las crines evita que se enreden y les causen problemas, y la desparasitación es esencial para su salud. El marcado de los potros, que en muchas «rapas» se está modernizando con el uso de microchips para evitar las marcas a fuego, permite un seguimiento de la población.
Los potros, una vez separados, son uno de los centros de atención. Algunos son vendidos a tratantes de ganado, lo que supone una fuente de ingresos para la asociación que se reinvierte en el cuidado de los caballos y del monte. Otros, especialmente las hembras, son devueltos al monte con sus madres para asegurar la continuidad de las manadas.
La Rapa das Bestas de Amil es, en definitiva, una experiencia única que permite a los visitantes sumergirse en una tradición secular y ser testigos de la simbiosis entre el hombre y el caballo en el impresionante marco natural de la Galicia interior.
Es una celebración de la vida, la fuerza y el profundo respeto por una herencia cultural que, gracias al empeño de la comunidad de Amil, tiene un futuro más que garantizado.



